THE MAXX

>> martes, 13 de abril de 2010

-COMPLETO-
Status: 35/35
Tamaño: 100MBx Descarga Aprox
Idioma:Español
Guión: Sam Kieth, William Messner-Loebs, Alan Moore
Dibujo:Sam Kieth
Tradumaquetacion:MortCinder,BocaChanKla,cnavalon,Rambaldi,Batty,zenobit,GloucesterII,Nej
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Axel_606,Apostrofis,Wild,Cpacheco-CRG

Pangea es un pacifico mundo fantástico lleno de criaturas benignas, gobernado por la “reina leopardo” y su protector enmascarado llamado The Maxx, del otro lado de la realidad tenemos al mundo real donde una joven trabajadora Social llamada Julie Winter es perseguida por el Sr Gone quien sabe la verdad acerca de estos dos mundos en el que Maxx esta accidentalmente atrapado.

Un impresionante comic Psicologico lleno de guiños y segundas lecturas, mas conocida por la serie animada que pasara Mtv en 1995, The Maxx surge de la imaginación del artista Sam Kieth con ayuda de William Messner-Loebs y Alan Moore en los guiones, fue una de las pocas cosas positivas y originales que la editorial Image nos brindo.
Keith fue oficialmente acreditado como uno de los creadores del cómic The Sandman (dibujo los primeros episodios), junto con Neil Gaiman y Mike Dringenberg, que representa uno de los máximos logros artísticos en la historieta de las últimas décadas.
Con The Maxx presento dramas bastantes complejos relacionados con la psicología humana que se encaraba por el lado de la fantasía, usando el genero de los superhéroes como plataforma, pero haciendo algo totalmente diferente, aunque a simple vista Maxx parece un wolverine con anabólicos o un violento vigilante noventoso más, no se dejen confundir ya q esta es la forma en la que Sam Kieth disfraza a sus personajes.
La serie duro 35 números empezando a publicarse en 1993, saliendo con larga espera hasta su último número en 1998.
Aquí tienen todos los comics en español (en el 1 esta adjuntado el Numero especial salido en wizard ½ ) para disfrutar y conocer la mente de estos retorcidos personajes en español.
Gracias al CRG y los Links de LLSW

¿Quieeeeeeen... se ha tomado todo el vino-ho-ho-ho?

Reportaje a Sam Kieth
(Extraido de:Comiqueando # 48)
Por:Andrés Accorsi y Lucas Varela

¿Cómo te interesaste de chico por el arte, el dibujo, los comics...?

SAM KIETH: No me acuerdo de un tiempo en que no estuviera ya interesado en todo esto. De chico dibujaba... no sé si eran exactamente comics. Mi primo es David Feiss, el animador que creó a Cow & Chicken, y crecimos juntos, como hermanos y dibujábamos juntos. Yo crecí en una casa donde todo el mundo dibujaba todo el tiempo. Era raro que alguien de la familia no dibujara, porque casi todos dibujaban. Y bueno, era lógico que los chicos dibujáramos....

¿Con qué comics descubriste que te interesaba este campo?

SAM KIETH: Lo que le gustaba a todo el mundo... Hulk, Spider-Man, los superhéroes tradicionales. Me gustaba mucho Black Panther, me decepcionó muchísimo que la dejaran de sacar. A mí ni se me ocurría que un comic se podía cancelar. Yo estaba como loco. éQué pasó? Me están cagando! ¿Dónde está el número once?!? Lo volvía loco al tipo del supermercado donde compraba los comics. ¿Dónde está el número once? -¿Qué sé yo, pibe? Tomatelás! (risas) Y escribí a la editorial y me explicaron que a veces los comics se cancelan y dejan de salir... Recién en la adolescencia me empezó a interesar el comic europeo, Hugo Pratt, Moebius, Lucky Luke, Milo Manara. Y es raro, porque mi primo Dave se mudó para allá, vivió en Europa como 13 años y se casó con una chica española. Y cuando volvió, sabía un montón de comic europeo, no podía creer cómo acá se ignoraba todo ese material. Y ellos me dieron ganas de explorar todo eso. Por ahí es un cliché que ya se dijo mucho, pero lo que hizo Moebius es increíble, es como si Jack Kirby, en el medio de una historieta, empezara a dibujar como Robert Crumb. Toda su producción anterior, todo lo que hizo con Blueberry, no se parece en nada a Arzach y toda esa movida. El tipo pudo incorporar estilos totalmente diferentes... es el mismo tipo pero no se nota!.

¿Cuándo empezás a trabajar profesionalmente en el comic? ¿Puede ser que lo primero haya sido tu laburo de entintador en IMage?

SAM KIETH: Sí, así empecé. Ese fue el primer trabajo pago. Hasta entonces, yo pensaba que el trabajo del entintador era hacer lo que le decían y entintar lo que el dibujante había hecho a lápiz, un tipo que no tenía ni voz ni voto. Pero yo me copé, y le empecé a agregar detalles a los dibujos de Matt Wagner. Pensé que como Matt tenía un estilo muy simple, muy despojado, le iba a gustar que yo le agregara detalles. Graffitis graciosos en las paredes, barbita de dos días a los personajes, detallitos, como para impresionarlo. Y Matt me paró el carro: "Tenés que sacar esos detalles. Yo no los puse y no los puse a propósito, para que el lector vea lo que se supone que tiene que ver. Se supone que el dibujo tiene que ser simple, por el tipo de historia que estamos contando". Y tenía bastante razón. Yo leía las historias cuando me llegaban por correo, a lápiz, directo de los originales y sin los textos. Y me parecían buenísimas. ni bien las terminaba de leer, me ponía a entintar, pero ese es un proceso muy distinto, las habilidades que se requieren son muy distintas. Pero estaba tan cebado con Mage, que ni pensaba, le daba para adelante y le ponía todo. Mage tenía la ventaja de que estaba tan bien narrado, que se entendía perfecto sin los diálogos. Cualquiera que no sabía nada de comics, veía eso y entendía lo que pasaba sin leer los textos. .Hace unos años, Fantagraphics reeditó una serie de historias cortas tuyas, en unas revistas llamadas I Before E.

¿Dónde las publicaste originalmente?
SAM KIETH: Son historias en blanco y negro que hice para mí, incluso antes de conseguir laburo como entintador. Cositas que hacía gratis, o por cinco mangos la página, para algún fanzine, para revistitas under, e incluso para Comico Primer. Ahí publiqué una historia con un conejo llamado The Maxx, pero lo único que tiene en común con el que todos conocen es el nombre.

Aparte de tu labor como entintador, creo que tu primer trabajo importante, lo primero que realmente llamó la atención, fueron los primeros números de Sandman, allá por el '88. Sé que Neil Gaiman y vos tienen puntos de vista muy opuestos acerca de esos primeros números y me gustaría conocer mejor tu opinión al respecto...

SAM KIETH:Sí, dejame que lo organice de un modo más o menos formal. No sé... Neil tenía una visión muy específica de lo que él quería. Eso era lo mejor que le podía pasar a Sandman, pero no era lo mejor que me podía pasar a mí. El necesitaba alguien que dibujara lo que él quería ver. Suele pasar con los guionistas ingleses, con Neil, con Alan (Moore)... son muy específicos en la descripción y quieren que sigas esas indicaciones al pie de la letra. No me dejaban ninguna libertad para pelotudear. Por ahí para la revista eso es bueno, pero a menos que trabajen con dibujantes a los que les gusta seguir instrucciones super-específicas... se puede convertir en una especie de prisión. Falta que te digan en qué angulo tenés que sostener el lápiz y cuánta presión tenés que hacer sobre la mina (risas). ¿Y yo qué hago? -Vos agarrá el lápiz en el ángulo que yo digo y dibujá (risas). Pero bueno, yo no me divertí, pero hay gente que sí y que lo hizo muy bien.

Para ese entonces te fuiste a Marvel, donde tuviste muchísimo éxito dibujando a Wolverine...

SAM KIETH: Sí. Lo primero que hice en Marvel fueron un par de números de Nightmare on Elm Street, y al toque se canceló. Yo estaba re-copado, dije "esta es la mía. Voy a ser el dibujante de Freddy Krueger! Qué grosso!". Pero bueno, por suerte me dieron para hacer unas tapas de Wolverine en Marvel Comics Presents y la gente se dividió entre los que las disfrutaron muchísimo y los que me detestaron por esas tapas. Eran tapas muy locas, yo me iba zarpando cada vez más, las proporciones se iban yendo al carajo. Algunos coordinadores las detestaban, pero mucha gente dijo "Esto es copado". Otros decían "No soporto a este tal Sam Kieth! ¿Qué mierda se cree que está dibujando?!?" (risas). ¿Qué es esto? Yo dibujo mejor! Este tipo hace formitas! Wolverine es un globo! El cuerpo es un circulito! Tiene un círculo del que le salen dos brazos! ¿Qué es eso? Eso es geometría, no anatomía! (risas). Es cierto, yo siempre trato de meter lo que a mí me gusta. Como Simon Bisley, que manda lo que se le canta en el dibujo, y le queda fenomenal. Yo no veo cuál es el problema en dibujar sólo círculos, o triángulos, o caricaturizar excesivamente una imagen. Bill Sienkiewicz lo hace, Bisley lo hace, son tipos muy libres, muy sueltos. Por ahí acá ponen todo el cuidado y acá... spluach! se van al carajo, se deliran mal y se van a un dibujo que, académicamente, está mal.

Las novelas gráficas de Epicurus, ¿son simultáneas con tu laburo en Marvel?

SAM KIETH: Sí, estaba haciendo tapas y aventuras de Wolverine, así que ganaba muy bien, o sea que no tenía necesidad de hacer otras cosas. Pero Epicurus me encantó, así que agarré viaje. Es muy gracioso, porque yo en Sandman hice mi mejor esfuerzo y más de uno me dio con un caño, pero se vendió bastante bien. Y poco después salió Epicurus y todo el mundo habló maravillas, pero nadie la compró! Todos los profesionales me venían a felicitar por Epicurus y los fans decían "¿Qué es eso?". Y yo decía "Loco, qué grosso sería no sólo hacer mi mejor trabajo, sino también lograr que la gente lo vea!".

¿Cuánto de Epicurus es tuyo y cuánto de Bill Messner-Loebs?

SAM KIETH: Bill creó todos los conceptos. Sin duda, es SU obra. Incluso ahora estoy haciendo los trámites legales para cederle mi parte del copyright a Bill, porque lo mío fue apenas dibujarlo. Cada tanto seguimos hablando de Epicurus, a mí me gustaría hacerla como serie de televisión, porque es genial. Es difícil encontrar dónde hacerla, pero siempre está la opción de producirla en un canal estatal, o en forma independiente, como hice yo con The Maxx. Lo complicado es conseguir veinte millones de dólares para hacerlo.

Tu relación con Messner-Loebs continuó en tu siguiente gran proyecto, que fue The Maxx.
SAM KIETH: Claro. Yo le dije "Te quiero pagar para aprender a escribir. Quiero que vos escribas y tener la libertad de retocar lo que vos escribiste y meter cosas mías. Tenés que estar muy seguro de lo que escribís, porque está la posibilidad de que yo te lo estropee". A él le pareció bien y funcionó bárbaro durante diez o quince números. Después, cada uno empezó a presionar al otro para meter sus cosas, empezaron las molestias porque yo quería escribir lo mío, tuvimos una pelea grossa y después nos arreglamos. Para mí era como tener un hermano mayor, que me enseñaba un montón de cosas, pero era obvio que tarde o temprano yo tenía que tratar de hacer las cosas por mí mismo.

¿Qué tanto del primer arco argumental de The Maxx tenías planeado cuando lanzaste la serie?

SAM KIETH: Nada. Improvisamos todo. Yo tenía un par de cosas en claro, pero no sabía cómo iba a terminar, hasta que surgió esa escena en el baño donde ella (Julie) está vomitando. Y ahí dije "Acá está la posta! Esto es algo que no se hizo nunca en ningún comic! El personaje principal está hecho mierda y lanza en un inodoro, mientras en otro mundo empieza a salir lava de un volcán". Es una metáfora medio berreta, pero ahí me di cuenta de que tenía que darle consistencia al asunto. Y es gracioso, porque en los números 21 al 35, me esforcé por darle más sentido a todo, pero muchos dicen que no me salieron muy bien. En los veinte primeros, ni lo intenté y a todo el mundo le gustaron!.

¿Notaste que ese rompecabezas que es The Maxx se arma sólo cuando leés los veinte primeros números de corrido?

SAM KIETH: ¿En serio?

Sí, yo conozco mucha gente que colgó la serie antes del 20, porque decían que no se entendía un carajo. Pero los que se la bancaron hasta el 20, y la leyeron de corrido, se coparon, dijeron "Esto es buenísimo y tiene sentido!"

SAM KIETH: Qué loco, no? Porque no era la idea... (risas). Pero en serio, fue inspiración pura. Después de varios años soportando que la gente me dijera qué tenía que dibujar y cómo tenia que dibujar, con The Maxx fue más bien sentarme y decir "Okey, yo sé y vos sabés que Maxx lucha contra Pitt, pero ¿en qué contribuye eso a avanzar la historia de Maxx?". Y bueno, aprovechábamos para meter más cosas. Y al número siguiente, yo tenía ganas de dibujar una cosa gigante y naranja que salta sobre la gente, porque sí. Y esa era la premisa del número. Yo me mataba arman-do imágenes copadas, pero hacía falta meter eso en el contexto de la serie. Y Bill me cagaba a pedos, me decía, "¿No podemos hacer que Maxx salve a alguien en este número?" (risas). -No, no, este número bolu-dea, nomás. The Maxx no es un superhéroe típico. Y él me decía "Dale, cada tanto tiene que hacer algo hero-ico. Tenemos una serie sin héroes!". -Sí, ya sé, esa es la idea! Eso es lo que hace que la serie sea grossa!

Tenemos un chabón violeta y roñoso que siente pena de sí mismo. Y Bill decía "Pero no se pueden hacer veinte números de eso! Tenés que hacer que el tipo haga algo! Puede ser un anti-héroe, pero tiene que ser heroico. ¿No puede salvar a una chiquita de un colectivo?" -No, no. Puede salvar a alguien, pero no puede ser una chiquita de un colectivo. Tiene que ser otra cosa. Y bueno, puede ser que todo eso lo haya frustrado a Bill.

Con The Maxx covertido en serie animada, ¿por qué decidiste terminar el comic?
SAM KIETH: No, cuando terminó el comic, la serie animada había terminado hacía rato. De hecho, los números... 15 al 20 fueron pensados para ser comic y animación al mismo tiempo. Y bueno, la idea era seguir el comic, pero a partir del número 30, me colgué contando otras historias, cada vez más lejos de los superhéroes, más bien para el lado del drama humano, tipo película de Woody Allen. Y los fans se dividieron. Algunos estaban contentísimos y los más fanáticos de los superhéroes estaban a las puteadas. Y yo cada vez me colgaba más. Arrancaba una historia en un número, al número siguiente arrancaba otra, al número siguiente otra, todas con distintos personajes! Y me decían "No se puede hacer eso!". Los fans estaban re-calientes y me apuraban mal: "¿Pensás terminar alguna de estas historias?". Y yo decidí cortar por lo sano. Era como una operación que estaba saliendo mal, chorreaba sangre por todas partes (risas). Siempre supe que no iba a tener un final feliz, pero también sentía que le debía a los personajes la dignidad de matarlos a todos. Y ahí tuve que volver al nudo de la historia, al trailer de Mr.Gone, porque ahí fue donde se empezó a ir todo a la mierda, cuando le pedí a Alan Moore que escribiera un número acerca de este villano que vivía en un trailer, Mr.Gone. Y él escribió un masacote de sesenta páginas, donde todos morían. Y yo dije "Esto es genial, pero si hacemos esto, no puedo seguir con la serie!". Así que había que reescribir el final y se lo dije a Alan, seguro de que me iba a re-putear. Y él dijo "Está bien, pero escribilo vos. Yo ya hice el intento". Y yo lo reéscribí, pero en mi mente, el villano moría en ese trailer. Entonces al final, ya decidido a matarlos a todos, terminé usando el final de Alan. No sé si él se hará cargo, pero el final es todo suyo.

¿Qué onda la serie animada? ¿Qué aspectos te enorgullecen y cuándo rezaste para que tu nombre desapareciera de los créditos?
SAM KIETH: Estoy muy orgulloso de todo lo que hizo la gente del estudio de animación, porque se hizo todo con un presupuesto bajísimo, menor que el del típico dibujo animado re-limitado de los sábados a la mañana. Y al no tener plata, la única que nos quedaba era trabajar más duro. Hicieron un trabajo fabuloso. Y lo que me hizo putear fue lo que pasó con mis dibujos. Yo les daba las historietas para filmar y muchas veces ellos ampliaban para hacer un primer plano un dibujito re-choto que yo había puesto muy chiquitito por ahí. Y ni siquiera me avisaban, como para que yo lo retocara, o lo hiciera de nuevo, entonces yo veía que quedaba horrible y me quería matar. Un par de veces, en convenciones, lo vi en pantalla gigante y es un asquete. Es lógico: ampliás cualquier cuadrito así chiquito y se va a ver para el orto.

Después de un par de años de muy poca producción en historieta, estás por lanzar una nueva serie para WildStorm, Zero Girl. Contanos de qué se trata.
SAM KIETH: Se trata de una chica que es un cero (risas). En serio, no sabíamos qué otro nombre ponerle. Está basada en un cuento de hadas de los Hermanos Grimm, que además es uno de los pocos cuentos que toca el tema del incesto, por lo cual se editó al margen de los libros de cuentos que todo el mundo conoce. Es la historia de una chica que se tiene que casar con su padre y se termina escapando. No es el tipo de historias que a uno le gustaría tener que explicarle a sus hijos. Esa es la base de la historia. La chica que se quiere escapar de un ambiente opresivo. No quise repetir el personaje de la chica abusada, porque eso ya lo había hecho mucho en The Maxx, me parecía la fácil. Y decidí hacer un personaje estúpido, retardado, patético, y se me ocurrió hacerla como soy yo (risas). Y parte del chiste es el trabajo que hago con las formas. Ella tiene la idea de que ciertas formas son buenas y otras son malas. Ves una mesa, estás en problemas. Y los buenos de la historia son las formas redondas... qué sé yo... un Volkswagen. Pero las formas redondas son más difíciles de encontrar. Cosas cuadradas hay por todos lados, o sea que es un mundo maligno. Y bueno, se me ocurrió una forma en que ella se evade de la realidad.

¿El estilo de dibujo se parece a lo que hacías en The Maxx?

SAM KIETH: No, esta vez estoy tratando de dibujar mejor. Uso muchas fotos, busco una onda más realista, pero en el fondo soy yo. ¿Sabés qué parece? Una mezcla entre lo mío y las referencias fotográficas. Lo que parezca bueno, son las fotos. Lo que parezca choto, es lo mío. Es difícil trabajar así, en estilos realistas. Eso es algo que admiro en los autores europeos, porque parece que a ellos les sale fácil. A mí no. Yo no soy un ilustrador, soy un historietista. Y bueno, así es como se me nota la falta de habilidad para algunas cosas, sobre todo en las caras de los tipos. Ahí tengo problemas, no me salen parecidos de un cuadrito a otro. Me gusta cómo me salen las chicas, eso sí. Pero las mejores tomas están choreadas de fotos. Pero no se parece a The Maxx. Creo que la gente a la que no le gustó The Maxx debería comprarla y la gente a la que le gustó The Maxx... no sé.

SAM KIETH: No sé... es interesante. Mi primo, que es el dueño de Cow & Chicken, cuando le cuento que hay gente que no es dueña de sus personajes, no lo puede creer, le parece absurdo. Parece mentira cómo todavía en EEUU miramos para otro lado respecto de esto. Incluso en el cine, hay gente que hace grandes películas de las que no son dueños. Creo que pasa por una participación financiera. Cuando te arriesgás financieramente, nadie te discute la propiedad de nada. No sé por qué, pero es así. Y volviendo al comic... el comic americano me gusta mucho menos que el europeo. En The Maxx, todos los afanos los hice mirando autores europeos. No digo que todos sean mejores que los de acá, pero me parece que son más libres, porque tuvieron la posibilidad de desarrollarse en un mercado que no consiste sólo en superhéroes. Yo tardé tres o cuatro años en dejar de tratar de dibujar superhéroes al estilo tradicional, que es lo que había aprendido de tanto mirar a John Byrne y otros autores de esa época. Trataba de copiarlos y repetía sus errores! ¿Para qué? ¿Quién iba a contratar a un mal imitador de John Byrne, si ya tenían a John Byrne?. Pero bueno, es así. El 80% de los comics que uno ve, se basan en regurgitar ideas y estilos viejos. Pareciera que están todos dormidos, incluso cuando muchos de estos tipos tienen un talento infernal y se dibujan todo! Pero no tienen idea de qué hacer, ni les importa! No es que yo tenga idea, pero... no sé, creo que falta imaginación, no tanto habilidad, sino imaginación y huevos para hacer algo más personal. Necesitamos voces personales que se distingan de la masa, aunque sean voces retorcidas y hechas mierda.

Music television
The Maxx llego a nosotros en aquella Mtv de los años 90tas, aquellos años dorados Donde el hip-hop y el Reggaeton no eran masivos y nuestra percepción auditiva estaba a salvo de tan escasos contenidos musicales.
Si tenes más de 20 años seguro recordaras una serie de dibujos animados que eran muy raros de comprender y tenían una estética a Comic y un tipo similar al famoso Wolverine Marveliano.
Se transmitió en español en los canales MTV latino en el año de 1995, junto a otras grosas animaciones como Aeon Flux, y The head (beavis and butt head son otra historia) para un segmento especial de "MTV oddities" o "Liquid television" que daban a la noche.
La serie animada respeta la onda del comic tanto grafica como argumentalmente, siendo una mezcla entre lo que hoy conocemos como motion comic y una serie de animación, dando como resultado una serie única y de culto.
Lamentablemente no se consiguen los episodios en DVD ya que nunca salieron en ese formato, solo en ediciones recortadas en VHS para alcanzar el tiempo armando “la película”, pero por suerte existe Internet ripiada con calidad SATRIP (grabada de un canal americano de cable) y subtitularla por un buen samaritano de la web.



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