EL SUEÑERO

>> viernes, 29 de julio de 2011

-COMPLETO- 
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Status:10/10 (En un tomo)
Tamaño:
36,9Mb

Idioma: Español
Dibujo:
Enrique Breccia

Guion:
Enrique Breccia


Es el año 3012 D.C. las guerras terminaron comenzando la era del ocio y el aburrimiento, ahora se necesitan guerreros y gladiadores, para buscarlos El Ñato, conocido también por el nombre de Sueñero se lanzara al mar para alcanzar diferentes destinos y épocas.

EL DATO: Una de las historietas mas famosas de Enrique Breccia en solitario como guionista y dibujante, rica en segundas lecturas (recomendamos leer “los simbolismos del sueñero”) Breccia lo realizo en 1984. Pensada para el mercado europeo, los primeros capítulos tienen un tono imaginativo y aventurero, pero cuando el trato con el editor se rompe el autor la publica en Argentina, y la historia se tiñe de color local. Con fuerte contenido político, Breccia desliza apuntes sobre la reciente dictadura, la guerra de Malvinas, temas como la deuda externa y el rescate de lo nacional frente a lo extranjero. Refrendando las ideas, el propio autor aparece como Churrique, uno de los personajes que acompañan al Ñato. Con un trazo imaginativo, siguiendo la línea de la anterior Cazador del Tiempo publicada en Fierro, apareció en la misma revista entre los números 8, de abril de 1985, y el 28. (Extraído de www.historieteca.com.ar) La historia continuo es una segunda parte publicada en la segunda época de la revista fierro, pero a las pocas entregas se dejo de publicar (según el) debido al escaso salario que prestaba la revista, hoy se publica gratuitamente en un diario Argentino (no se cual) y aun no concluye. El Comic que van a descargar es un escaneo de la edicion de "continuara" del tomo correspondiente al sueñero.


¡Jodido el paisano!


Los simbolismos del sueñero Por Gabriel Zárate Extraido de: ellectordehistorietas.blogspot.com
Originalmente pensada para Toutain y el mercado europeo, la historieta es finalmente publicada en la revista Fierro en 1985 con guión y dibujos de Enrique Breccia. Ha sido reeditada por Javier Doeyo el 2007 en su versión íntegra, incluyendo los capítulos de la segunda parte omitidos en Fierro. La historia se presenta como una temeraria aventura fantástica en un esperpéntico universo futurista, propio de una fabula de horror, donde tras la conclusión de siglos de crueles y desgarradoras guerras, el aburrimiento posterior de la paz generó una epidemia de “la peste sutil” que abate a la población. La solución diseñada es un retorno a la violencia, restaurando un Sirko Roman-ho para el entretenimiento de los habitantes. El Ñato, un ex-mercenario conocido como El Sueñero, es el cazador enviado a conseguir los próximos luchadores del espectáculo. Para ello realiza un intrépido viaje marítimo atravesando el espacio y el tiempo, en la insólita búsqueda y captura de los futuros gladiadores. El Minotauro del laberinto de Creta (con su ocurrente indumentaria de torero) y el Dr. Jekyll del Londres victoriano (confundido con Mr. Hyde) serán sus primeros forzados reclutamientos. Los relatos se desenvuelven siempre con una atmósfera de irreverente sátira, retratando un universo grotesco plagado de un humor irónico y corrosivo (como la clara alusión paródica en el episodio contra los piratas ingleses a solo un par de años del conflicto de Las Malvinas). La ruptura con la propuesta editorial europea hace que Enrique Breccia replantee la historia, nacionalizando el argumento e introduciendo variantes políticas de la realidad local: “Era un trabajo creado especialmente para Europa. No iba a ser publicado en Argentina…No podía ponerle muchas cosas locales, porque no las iban a entender allá. Así que, una vez que se cortó el contacto europeo, el Sueñero vino a la Argentina y me pude dar el gusto de incorporarle una temática nacional”. (1) El Ñato arriba a Mar del Sud en la búsqueda del tercer guerrero en la pampa argentina: el Lobizón. Indagando darán con don Churrique (un emperrao a imagen del autor). Se produce entonces un giro vertiginoso en el relato, pues se introducen una numerosa serie de míticos personajes de leyenda, propios del folklore autóctono del país gaucho de tierra adentro. Es la nacionalista reivindicación de lo propiamente nativo, comandado por Helje Nerhal que convoca a las masivas fuerzas populares embanderadas para enfrentarse inicialmente contra los temibles Ghori-lhas (los militares) que son la fuerza de avanzada cómplice que secunda la temida invasión de lo ajeno representado por el Gusano Grhin-gho. El Gusano simboliza la seductora penetración de lo foráneo que se introduce en las mentalidades persuadiéndolas sutilmente, socavando la identidad propia con una etérea y cautivante presencia evanescente. La auténtica intromisión imperialista es ideológica: la alienación de la modernidad, entendida como la universalización de la cultura de consumo y de un homogenizado modelo de vida de estilo burgués dominante, que termina imponiendo su fascinante consenso absoluto, como una intensa forma de colonización mental en la población sometida y que subvierte los valores intrínsecos de una nación avasallada, deslizando imprescindibles necesidades superfluas y distorsionando su percepción de la realidad. La hegemónica imposición mundial y unívoca del la industria cultural capitalista es un fenómeno económico y socio-cultural que supone una crisis de las identidades, atrapadas en una utópica ruptura. Como afirma Nicolás Casullo es “el espejismo de la identidad del consumo”. Pues se construye un sujeto que “se inscribe…en la virtualidad y el simulacro de la pantalla, (que) encontrará su identidad en esa otra cultura de la vestimenta, del rock, de la TV, de lo que consume…de lo que ambiciona consumir” (2) Historieta de fuerte y partidario contenido político, que refleja la explosiva eclosión crítica producida después de la salida los oscuros años de la dictadura militar. Epígono del pensamiento antiimperialista yanqui de los setentas, que refleja una clara y explícita postura peronista confesada por el autor: “Era un mensaje militante. Entendido desde el punto de vista de la militancia política, me parece que salió bien. Tenía que generar polémica y en ese sentido cumplió el objetivo” (3) Es una historieta singular y alucinante, por la peculiar fusión de un marcado discurso político-ideológico comprometido, pero recreando un disparatado universo estrambótico con alegorías nativas locales y seres extraídos de una demencial pesadilla. Muy polémica en los ochentas, con expresa provocación despertó fuertes y encendidos debates donde la acusaban de panfletaria y fundamentalista. Obra extraña, problemáticamente personal, reflexiva y subversiva. Enrique Breccia consiguió en El Sueñero, con desbordante libertad crítica y caricaturesca creatividad estética, convertirla en una extravagante historieta única en su género, un imaginativo clásico peculiar e inimitable.

(1) Andrés Accorsi. Reportaje a Enrique Breccia. Comiqueando # 43. 2000 (Tebeosfera) (2) Nicolás Casullo. Itinerarios de la modernidad. Eudeba. 1999. (3) Andrés Accorsi. Reportaje a Enrique Breccia. Comiqueando # 43. 2000 (Tebeosfera)


Entrevista a Enrique Breccia realizada e 2007 (Extraída de exposiciondearte.blogspot.com)

Enrique Breccia, hijo del dibujante Alberto Breccia, nació en 1945 en Buenos Aires (Argentina). Ya desde muy joven, Breccia compagina su trabajo de pintor (por el cual ha recibido algunos premios) con el de dibujante. Es autor de obras tan reseñables como Alvar Mayor o De mar a mar. Para la editorial DC ha dado su visión de Batman y la Cosa del Pantano y narrado la vida de Lovecraft para la línea Vertigo. Actualmente trabaja para el mercado francés.
¿Me podría decir cómo fue su infancia? ¿Cuál fue su primer contacto con el mundo del cómic?

Yo empecé desde muy pequeño a pintar y a los 14 años a ilustrar profesionalmente libros y revistas infantiles. Mi primer contacto con el mundo del cómic fue una propuesta que nos hizo a mi padre y a mi Héctor Oesterheld sobre la vida del Che Guevara, con guiones por separado, de forma deliberada, porque la visión que teníamos del mismo personaje mi padre y yo era completamente diferente... Mi padre era un admirador ferviente del Che Guevara y yo, por mi militancia política de aquél entonces, tenía una diferente. De todas maneras, me atraía el personaje. Así que cada uno dibujó el cómic en su casa e hicimos un pacto de no vernos durante el mes y medio que duró el proceso.

¿Dibujaban la misma historia?

No, la parte de mi padre fue desde el nacimiento del Che Guevara hasta que él se va a El Congo, con un dibujo realista. La mía es cuando va a Bolivia y posteriormente es traicionado por el régimen castrista por orden de Moscú.
¿Cómo evolucionó su carrera a partir de entonces?

Después de esto comencé a trabajar para la Fleetway inglesa durante nueve años con un pseudónimo, porque cuando mostré siete páginas de dibujo al representante de la editorial en Argentina me dijo que no estaba en condiciones de dibujar y que "Siendo un poco duro con vos, te auguro que jamás vas a poder vivir de esto, porque ya está tu padre y no tienes ninguna condición para ello". Yo le agradecí la franqueza (risas) y pensé "Voy a joder al gringo este". Entonces dejé pasar nueve meses e hice ocho páginas con estilos diferentes y las firmé con un pseudónimo, con el nombre de mi cuñado, Norberto Buscaglia, que era profesor de latín, y se las envié. Le dije al editor que era un amigo mío y me dijo que él si valía y que "Vos tenéis que acercarte al talento de tu amigo y él si se va abrir camino con toda facilidad en el mundo del cómic". Sólo le faltó decirme "Dedícate a estudiar violín". Entonces estuve nuevo años trabajando para la Fleetway con este pseudónimo ¡sin que nadie supiera que era yo porque si no me echaban! El trabajo era agotador porque hacía 64 páginas al mes. Entonces lo dejé y empecé a trabajar en Alvar Mayor en Argentina con guión de Carlos Trillo y El Peregrino a las Estrellas y otras historias sueltas. Algo antes de eso hice, con guiones propios, para la revista Linus italiana La Guerra del Desierto, La Guerra de Argelia y La Revolución Mejicana. De esa época, quizá su trabajo más importante fuera Alvar Mayor.
¿Qué recuerda de ella? ¿Cómo la valora?

La recuerdo con mucho cariño. Carlos Trillo es un talentosísimo guionista. Lo que no compartía ni comparto... esa visión... Yo soy un hispanista y lo que voy a decir es políticamente incorrecto, pero es lo que siento: creo que la leyenda negra del genocidio español en América es un invento anglosajón, no fue tal, creo que le debemos lo que somos al descubrimiento y conquista española, que tuvo sus excesos, pero hay que situarse en la época, pero no hay que sacarlo del contexto. Los españoles y portugueses que fueron tuvieron relaciones con los nativos y de ahí salió la raza criolla a la cual pertenezco. Todo esto no lo hicieron los anglosajones, que exterminaban en todo lugar donde llegaban.
¿Fue difícil para usted el ser el hijo de un autor? ¿Cree que le perjudicó?
Me perjudicó profundamente por lo que expliqué antes y puedo decir que por una actitud de mi padre que, no se porque, y lo empecé a pensar tras su muerte, competía conmigo profesionalmente.
¿Por qué cree que lo hizo?
No lo se, pero no debió hacerlo. Muchas cosas firmadas por él están hechas por mi. Puedo decir, con toda seguridad, que sí me perjudicó. En 1992 crea "De mar a mar".
¿Qué podría decirnos sobre esta obra?

Fue una obra que me gustó mucho hacer, que no tiene una visión anglosajona del genocidio español, una leyenda negra. Es la vida de Nuñez de Balboa, desde un punto de vista más humano. Me gustó hacerla sobretodo desde el punto de vista gráfico: de aguada y de pintura, que no había hecho antes.
Para DC ha trabajado con Batman o la Cosa del Pantano, ¿Cómo se siente habiendo trabajado con uno de los personajes más importantes de la historia, Batman?
Es un trabajo completamente diferente al que había hecho antes y no tenía ninguna referencia del mundo del cómic americano, en realidad no tengo muchas referencias del mundo del cómic en general, pero no del cómic americano. Me divirtió hacer Batman, es un personaje icónico. En DC me dejaron darle mi estilo, pero lo que más me gustó hacer para DC fue la vida de Lovecraft (para Vertigo). La editorial me dio libertad absoluta, trabajé con cinco estilos diferentes, adecuándolo al crescendo de la locura del personaje. Creo que se puede llamar "una obra de autor", algo raro para una editorial como DC, que es una fábrica de hacer cómics. Fue raro poder hacer esto, pero fue gratificante.
¿Y la Cosa del Pantano?

No quedé tan contento con el resultado. Allí si entré en la maquinaria editorial, pero no fue igual a los otros trabajos, ¿Es muy diferente el trabajo que hizo en Argentina con el USA? El sistema de trabajo es completamente diferente. En Argentina prácticamente no hay industria del cómic, no porque falten autores, si no porque faltan editores. Cuando había trabajo, no eran fábricas de cómics, sino mucho más a nivel humano. Trillo, por ejemplo, me ponía sólo los textos y yo tenía más libertad para crear la historia.
Si pudiera escoger ¿Qué personaje y que colección le gustaría dibujar?

Me gustaría hacer tres cosas: La vida de Cristo, de Napoleón y la del General San Martín. Me gustan estos tres personajes. ¿Qué nos podría decir de sus próximos proyectos? Estoy trabajando para el mercado francés y estoy realizando tres libros de 62 páginas cada uno, llamados Centinela, ambientado en la Primera Guerra Mundial con toques de ciencia-ficció n. Es un proyecto secreto del ejército francés, que cuando ven que van perdiendo la guerra crean un supersoldado, con partes metálicas con la tecnología de la época, con un gran guión de Xavier Dorison.
¿Cree que es más difícil llegar a donde ha llegado usted para un autor argentino que para uno americano?
Sin ninguna duda ya que Argentina está lejos de todo.

Viendo las ediciones de sus obras en España ¿Qué tiene que decir sobre ellas?
Me gustan, están bien hechas, pero creo que no se han difundido lo suficiente mis obras en España y hay algunas inéditas.

Además de ser dibujante de cómics, es pintor (ha ganado incluso algunos premios) ¿cómo valora esta faceta suya?
La pintura es la libertad total. El cómic, aún siendo una expresión artística está condicionado a un mercado, la pintura no tiene ninguna limitación.
¿Cree que los dos artes son complementarios?
No, para nada y no deben serlo además. El cómic es un medio de expresión formidable, que sirve para un montón de cosas: explicar historias, difusión política, etc. Y es un medio hecho y derecho en si mismo, se completa en si mismo.



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