DC La Nueva Frontera

>> viernes, 11 de noviembre de 2011

-COMPLETA-
Status:07/07
Tamaño:198Mb
Idioma: Español
Guión: Darwyn Cooke
Dibujos: Darwyn Cooke
Escaneos: Jiman [C.R.G]

¿Adónde han ido todos los héroes?
La paranoia de la Guerra Fría ha llevado a la clandestinidad a los misteriosos héroes de la Edad de Oro. Valientes como Batman, Superman y Wonder Woman siguen luchando por la verdad y la justicia, pero, al mismo tiempo que el mundo se precipita hacia un futuro incierto, se necesitaría una nueva raza de héroes que redefiniera el espíritu de América.
Un épico viaje desde el final de la Edad de Oro de los héroes hasta los inicios de la legendaria Liga de la Justicia de América.

EL DATO: Entre los años 2003 y 2004, DC Comics publicó una de las más comentadas, alabadas y reconocidas obras del género superheróico reciente: DC: The New Frontier, historia épica y ambiciosa (por momentos incluso pretenciosa) que en forma de miniserie de seis números, revisó la práctica totalidad del Universo DC y su edad de Plata.
Esta historia fue opacada por Crisis de identidad y otras historias que fueron mas publicitadas en aquellos años, para muchos esta miniserie fue puesta en el mapa cuando fue adaptada a DVD con el nombre JLA the new frontier (aunque adapta parcialmente los hechos narrados en la serie).
Hoy al fin tenemos la serie al completo en Español cosa que quería colgar desde los inicios del blog allá por el 2008, gracias a Jiman del magnifico CRG que cumplió su promesa y termino de escanear el soberbio tomo de editorial Planeta.
Esta miniserie debería leerse como complemento de la que esta mas abajo “La edad dorada” que si bien no es una continuación oficial viene a completar esos “años perdidos” de DC y nos presentan una genial idea de cómo se moverían estos héroes junto los acontecimientos que ocurrían en la historia de los USA y el mundo.
Además esta historia es un puente genial entre los años oscuros cuando solo sobrevivían los comics de superman batman y wonder woman en el mercado, entre la JSA y la JLA.
Agregado a modo de epilogo les dejamos un especial de New frontier que vino a promocionar la película animada.

La edad de plata ya llego

En el principio
Por: David Hernando
Hagamos un poco de historia. En concreto, retrocedamos hasta el inicio de la Edad de Plata, fechada en 1956. La Edad de Plata supuso el renacimiento del género superheroico en el cómic norteamericano, un renacimiento que ha durado hasta nuestros días. La etapa previa, la Edad de Oro, comenzó en 1938, con el nacimiento de Superman. Su fin tiene varias fechas, según el historiador al que se le pregunte, pero personalmente me decanto por 1954, con la publicación de La seducción del inocente del doctor en psiquiatría Fredic Wertham. Este doctor acusó en dicho libro a los cómics de ser poco menos que un instrumento del diablo para ejercer su mala influencia en las mentes de los más pequeños. La caza de brujas que el Senador McCarthy llevó a cabo en el Hollywood de los años cincuenta ante el miedo de la ‘amenaza roja’ se trasladó a los cómics, en aquella época un medio que movía millones y millones de dólares al año y cifras de venta astronómicas. El golpe que le asestó Wertham fue casi mortal: provocó el cierre de muchas editoriales, entre ellas la clásica EC, y causó la cancelación de innumerables colecciones, como las protagonizadas por Flash, Green Lantern, Hawkman y muchos más. Sólo sobrevivieron tres: Superman, Batman y Wonder Woman. Los tres personajes adaptaron su estilo a la infantilización más extrema que nadie podría imaginar, con escenas tan inverosímiles como estrafalarias. Hay que apuntar que las fechas que se dan en este artículo son generales puesto que cada personaje era un mundo. Si bien 1956 marcó el inicio de la Edad de Plata, algunos personajes tardarían años en recibir el nuevo estilo, como Batman, cuya Edad de Plata no comenzó hasta 1964.
A finales de 1956, DC se animó y publicó una nueva historia de Flash en el Showcase #4 (septiembre-octubre). Para sorpresa de aquellos que recordaran al Flash de los años cuarenta, esta nueva versión no respondería al nombre de Jay Garrick, sino al de Barry Allen. Los autores de dicha historia, Robert Kanigher y Carmine Infantino, recrearon desde cero al velocista escarlata, insertado en un mundo en el que el anterior Flash es sólo un personaje de cómic (NOTA A PIE DE PÁGINA: Jay Garrick aparece de hecho en la portada de un Flash Comics antiguo que Barry lee en un momento de la historia) sin ninguna relación con el nuevo Flash. Infantino no se detuvo ahí y diseñó un traje completamente distinto del de Garrick, con la única salvedad del rayo cruzado en el pecho como símbolo. Por lo demás, no se parecía en nada y era mucho mejor, uno de los mejores trajes de superhéroes de la historia.
El nuevo origen de Flash estuvo marcado por la tendencia de la Norteamérica de entonces, donde un científico era lo más interesante y misterioso que podía haber. En plena Guerra Fría y con historias llenas de tintes de ciencia-ficción, un científico ávido de conocimientos y golpeado por un rayo que entra en contacto con los líquidos misteriosos de sus probetas era el ‘no va más’. Todos los lectores cayeron rendidos y Barry Allen abandonó Showcase para protagonizar Flash Comics, serie que antaño albergó las aventuras del Flash anterior y de Hawkman. En DC no se molestaron en renumerar la colección, por lo que las nuevas aventuras de Flash comenzaron en febrero de 1959 con el Flash Comics #105, justo diez años después de que saliera el Flash Comics #104.
Como este experimento funcionó a las mil maravillas, DC quiso probar suerte con otro héroe más: en esta ocasión el afortunado fue Green Lantern. De nuevo se abandonó por completo la versión anterior con Alan Scott como dueño del anillo de poder y se optó por relanzarlo desde cero. John Broome y Gil Kane fueron los responsables de traer al mundo a Hal Jordan en el Showcase #22 (septiembre-octubre de 1959). Jordan, un piloto de aviones militares, encuentra a Abin-Sur, un alienígena que le entrega el anillo de poder antes de morir. Todo en una historia corta de apenas seis páginas que sería ampliada en el Green Lantern #1 (julio-agosto de 1960), en esta ocasión con los Guardianes del Universo y el Planeta Oa por en medio. Esto no fue más que el principio. Todo un alud de superhéroes regresó a la palestra, como si hubieran estado dormidos esperando el momento de volver al redil. La proliferación fue tal que DC aplicó la misma fórmula que ya puso en marcha décadas atrás: unirlos a todos en una sola colección. De esta forma la Sociedad de la Justicia dejó paso a la Liga de la Justicia, quienes se unieron en el Brave and the Bold #28 (febrero de 1960), con Flash, Green Lantern, Wonder Woman, el Detective Marciano y Aquaman, con Batman y Superman como invitados especiales. Todos juntos contra Starro, el conquistador. Ahora que se menciona al Detective Marciano, es necesario matizar un dato importante: muchos historiadores fechan el inicio de la Edad de Plata, no en 1956, sino en noviembre de 1955 porque esa fue la fecha en la que salió el Detective Comics #225. ¿Qué tenía de importante dicho cómic? Pues ni más ni menos que un complemento a cargo de Joe Samachson, Jack Miller y Joe Certa con el origen del Detective Marciano. Como esta historia configura el primer superhéroe creado desde cero, para muchos esto es el punto de partida original para la Edad de Plata e invalidan el de Flash porque no es más que una revitalización de un personaje ya creado previamente. La verdad es que ambas deberían unirse en una sola teoría porque el nacimiento de un nuevo héroe y su buena acogida animó a la re-creación de viejos arquetipos, que son los que provocaron en última instancia el nuevo ‘boom’ de los superhéroes. De no ser por todo esto, no se habría formado la nueva Liga de la Justicia y esto no habría dado pie a que Martin Goodman le encargara a su guionista Stan Lee una historia superheroica y éste no habría inventado Los 4 Fantásticos ni todas las maravillas que creó a continuación.

Darwyn Cooke: Clasicismo Contemporaneo
Por:David Fernández
Nacido en Toronto (Canadá) en 1962, Cooke dios sus primeros y dubitativos pasos como dibujante de cómics a mediados de la década de los ochenta, aunque poco le duró el ímpetu al dibujante canadiense, pues contrariado ante el desalentador panorama que ante él se cernía en el siempre complicado mercado americano, y acuciado por una situación económica preocupante, optó por centrar sus intereses profesionales en otras disciplinas relacionadas con las artes plásticas. Así, durante más de una década ejercería como diseñador y supervisor artístico de diferentes publicaciones y empresas. Sin embargo, la suerte de Cooke cambiaría desde el momento en que Bruce Timm lo contrató para formar parte del equipo de profesionales que darían forma a Batman: The Animated Series, influyente y exitosa producción televisiva que marcaría a toda una generación de autores. A la serie protagonizada por el Hombre Murciélago, le seguirían otras como Superman: The Animated Series, Batman Beyond, o Men in Black: The Series, un bagaje que le serviría para ver multiplicada su confianza en cuanto se le presentó la oportunidad de retomar su carrera como dibujante de cómics, esta vez con la tranquilidad de gozar de una posición privilegiada en el mundo de la animación.
Batman: Ego fue uno de sus primeros trabajos de su “segunda etapa” en el mundo del cómic, obra a la que le seguirían X-Force, o el especial Wolverine/Doop, entre otros. Pero fue a partir de su colaboración con Ed Brubaker al frente de Catwoman cuando comenzó a acaparar la atención y la admiración tanto de profesionales, como de medios especializados y lectores, gracias a su elegante trazo, indudablemente influenciado por el estilo “Timm” y por la obra de algunos de los grandes clásicos del tebeo americano. Sin embargo, su trabajo más conocido es, sin lugar a dudas DC: New Frontier, con la que logró alzarse con los más variados premios de la industria del cómic norteamericano (Harvey, Eisner, Shuster, etc…). Con posterioridad, se ha encargado de más de un especial (Green Lantern, SOLO), al tiempo que trata de emular ni más ni menos que al mismísimo Will Eisner al frente de una nueva serie mensual de The Spirit, y la serie limitada Batman / The Spirit, actividad que compatibiliza con la supervisión de la adaptación animada de The New Frontier.
Centrándonos en The New Frontier cabe decir que la apuesta de Cooke era arriesgada: la pretensión de narrar la transición entre La Edad de Oro y La Edad de Plata de DC en seis cómics se antojaba como una tarea casi imposible, más aún cuando dicha narración implicaba prestar atención a un numerosísimo elenco de personajes, cada cual más interesante. Se corría el riesgo de fracasar estrepitosamente, de demostrar una vez más la máxima de que “quien mucho abarca, poco aprieta”, pero finalmente los esfuerzos de Cooke dieron sus frutos, tomándose, eso sí, una serie de licencias creativas en beneficio de la historia, siendo la más destacada la opción de situar la acción en los Estados Unidos de la década de los 50, salvando así las limitaciones inherentes a la tan problemática continuidad.

Los años 50tas una decada de contrastes
Por:David Fernández
La década de los 50 trajo grandes cambios para los EE.UU.: tras la II Guerra Mundial, el país se encontraba en una situación de bonanza económica sin precedentes, lo cual propiciaría el auge del consumismo, y el posterior incremento de la natalidad conocido como el “baby boom”. La sucesión de multitud de acontecimientos políticos, culturales y económicos evidenciaron los contrastes de una sociedad en eterna contradicción. La realización de ensayos militares con la bomba de hidrógeno, la Guerra Civil en China, la Guerra de Corea, La Guerra Fría, la “Caza de Brujas” promovida por el Senador McCarthy, los mandatos de Truman, Eisenhower, el Acta de Inmigración y Naturalización de 1952, la declaración de inconstitucionalidad de la segregación racial en los colegios estadounidenses (decisión que encontró un feroz rechazo en el Sur de los EE.UU.), y en el ámbito cultural, la pujanza de figuras literarias como Tenessee Williams o Arthur Miller, y maestros de la ciencia ficción de la talla de Ray Bradbury e Isaac Asimov. Y qué decir de la música… Elvis Presley, Buddy Holly, Nat King Cole, Frank Sinatra… un elenco impresionante. En lo referido al mundo del cómic, el género superheróico vivió uno de sus más discretos momentos, siempre bajo la lupa de los censores, que llegaron a relacionar de forma insistente el auge de la delincuencia juvenil con el incremento de las publicaciones centradas en temáticas criminales, de misterio y terror (no hay que olvidar que precisamente durante estos años se fundó el famoso Comics Code Authority).
Pero por encima de todo, imperaba un ambiente de desconfianza, temor y paranoia ante la posibilidad de ver repetidos los sucesos acontecidos en el viejo contienente. Esta circunstancia, utilizada con mezquindad por los políticos de turno, degeneraría en un atroz conservadurismo y anticomunismo, que llevaría a los EE.UU. a vivir algunos de los más bochornosos episodios de su corta pero ajetreada Historia.

Historia de un relevo generacional

Por:David Fernández
En The New Frontier, Cooke se vale de la riqueza de un periodo histórico como el comentado en líneas precedentes para plasmar en viñetas la caída de los más grandes héroes de los Estados Unidos, quienes en los años cincuenta imaginados por el autor canadiense, vieron cómo su actividad fue reprobada por quienes con anterioridad los idolatraban. Retomando el hilo de lo narrado por James Robinson y Paul Smith en la excelente JSA: La Edad de Oro, La Sociedad de la Justicia de América ve cómo sus años de servicio y dedicación son obviados por burócratas empeñados en dar pábulo a teorías conspiratorias y paranoias varias acerca de supuestas “actividades antiamericanas”. Esta “Caza de Brujas” propicia un tenso clima, enrarecido por la prohibición del vigilantismo, lo cual viene a suponer el final de una era. Tan sólo Superman y Wonder Woman, supervisados estrictamente por el Gobierno, escapan a esta prohibición. Sin embargo, la reacción provocada por tan temeraria acción es contraria a la pretendida: en su afán por seguir los pasos de quienes durante años sirvieron de inspiración, ciertos enmascarados (encabezados por Batman) se resisten a abandonar sus actividades, al tiempo que tanto los recién llegados (el Detective Marciano) como quienes dan sus primeros pasos en tan atípica profesión / vocación (Flash, Green Lantern,…), terminarán sacando fuerzas de flaqueza para reivindicar su derecho, y obligación moral, de emplear sus habilidades en beneficio de un bien común.
De este modo se siembra el germen que posteriormente derivaría en la formación de la Liga de la Justicia de America, cuyo origen fue a su vez narrado en la recomendable JLA: Año Uno, de Mark Waid y Barry Kitson. La plasmación definitiva de un relevo generacional cuyo detonante no pudo ser otro que una amenza lo suficientemente intimidatorio como para propiciar alianzas antaño insospechadas.

Una nueva frontera...
Por:David Fernández
…es la que divisarán nuestros protagonistas, pues la amenza que provocará la unión de gran parte de los héroes de la “distinguida competencia”, es ni más ni menos que de origen extraterrestre. Esta solución argumental, fraguada durante las más de cuatrocientas páginas que componen esta obra por medio de una trabajada trama, más que un fin, parece un medio para justificar la cadencia de sucesos que permitirían la unión de los más grandes héroes en una batalla final que destila la heroicidad y épica necesaria para comprender la naturaleza, motivaciones y orígenes de estos personajes, integrantes de la variopinta galería de DC Comics.
El Escuadrón Suicida, Los Investigadores de lo Desconocido, Steel, La Sociedad de la Justicia de América, Superman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash, el Detective Marciano, Green Arrow, Speedy, todos tienen cabida en este precioso homenaje, que destila clasicismo en cada página. Y es que el tacto y el cariño con el que Cooke afrontó este proyecto se refleja en cada trazo, línea, viñeta y página de The New Frontier, donde deja patente su talento innato para homenajear a personajes y colecciones clásicas mediante el estilo que las popularizaron, sin necesidad de renunciar a sus propias señas de identidad, prestando especial atención a sutiles apuntes que en segundas y ulteriores lecturas dotan a este cómic de una profundidad inicialmente insospechada. Los paralelismos y analogías se camuflan en cada pasaje de la trama, salpicada de innumerables detalles acerca de la política, la cultura, y la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX, en un meritorio esfuerzo por mostrar cierta verosimilitud y rigor, dentro de las convenciones de un género poco propicio para ello.
Esta Nueva Frontera también alude al final de una época y al nacimiento de otra, en la ficción y en la realidad: por una parte, el nacimiento de la JLA, y por otro, el fin de la década de los 50 y el inicio de los 60, ya con John Fitzgerald Kennedy como presidente de la primera potencia mundial. No en vano la expresión que da título a esta obra fue uno de los ejes centrales de su discurso de investidura, haciendo referencia a la necesidad de contemplar el futuro de los EE.UU. con optimismo e ilusión, para superar los efectos derivados de la ajetreada década precedente.
Una Nueva Frontera que también se abrió en su momento para quienes, con obras como ésta, nos reenganchamos recientemente a este vasto, colorido y divertidísimo universo de héroes y villanos. El Universo DC.

Heroes
Por: David Hernando
Esa idea de retorcer a un personaje con la meta final de confirmar lo que el personaje significa, sin llevarlo a límites como mostrarlo maltratando a alguien, hace referencia explícita a la escena de The Ultimates #6 donde Hank Pym y su mujer Jan discuten y se pelean. Este nuevo concepto de héroe que está surgiendo durante los últimos años es algo que molesta mucho a Cooke y es un tema en el que tiene muchas cosas que decir, en comparación con la obra que nos ocupa aquí: En New Frontier no desmenuzo a estos héroes, mostrando sus debilidades y miedos, que es lo que parece estar de moda. Una moda de la que The Ultimates es en parte responsable. A mí me interesa explicar por qué estas personas son héroes y qué es lo que les hace ser héroes, porque no se trata sólo de tener superpoderes y capa. Estamos hablando de un puñado de personas con la moralidad suficiente como para ser superhéroes. Son personas muy especiales y quiero demostrar que esto es algo muy chulo. Mi desafío personal es enseñar la heroicidad de estas personas sin retratarlas como alcohólicos o drogadictos. El término “Edad de Plata” no lo usaré porque algunos lectores se lo toman a guasa. Creen que todas las historias de aquella época no eran más que payasadas cutres. No hay nada de eso en New Frontier y pasa durante el nacimiento de la Edad de Plata. Me propuse utilizar todas mis habilidades narrativas para explicar esta historia a mi manera, no imitando el estilo de antaño. De entonces sólo uso el contexto histórico. La técnica es la de hoy día. Creo que el enfoque, el tono y los personajes de The Ultimates son perfectos para el mundo de hoy, y eso es algo que las ventas reflejan, pero debería estar hecha con otros personajes. Nuevos personajes para nuevos tiempos.
El problema que tengo con esto, sigue Cooke, es que cogen a personajes icónicos, destrozan partes de lo que son y amplían otras sólo para generar ventas. Creo que esa actitud es una vergüenza y no sé a qué viene la pelea entre el Hombre Gigante y la Avispa. Otro caso es Bruce Banner, un hombre caracterizado siempre como alguien con una responsabilidad muy grande de cara a Hulk, pero The Ultimates lo retrata como un monstruo que destruye la ciudad sólo porque su ex ha quedado con una estrella de cine. Y luego está la reacción del Capitán América, pegándole una patada en los morros a Bruce cuando éste está indefenso. Todo esto son situaciones relevantes en la actualidad pero deberían hacerse con otros personajes. Hoy día todo el mundo te dirá: “Oh, es que es otra interpretación”, lo que hace que me pregunte: ¿Pero por qué queremos ver a estos iconos tratados de esta manera? ¿Qué nos pasa para que queramos degradarlos tanto? ¿Es porque no creemos en seres mejores que nosotros que no sean débiles y que siempre hagan lo correcto? Ése parece ser el mensaje y ése precisamente es mi problema porque creo que debería mostrarse algo de respeto con los creadores de estos personajes y con el mensaje que ellos querían transmitir. Authority es algo más válido que The Ultimates porque es un grupo nuevo. En estos mismos términos, un ejemplo de buen cómic heroico sería el primer arco del Amazing Spider-Man de J. Michael Straczynski y John Romita Jr. Cuando lo leí, pensé que si tuviera catorce años me habría enganchado de mala manera. Ése es un buen ejemplo del heroísmo a la vieja usanza usado en cómics modernos.
Vistos los argumentos de Cooke, la verdad es que razón no le falta pero, en el fondo, lo que le pierde al autor es la idealización que ha hecho de sus héroes de infancia. Los superhéroes siguen publicándose y no hay ningún mal en el que estos se adapten a los tiempos que corren. A uno le parecerá mejor o peor, se sentirá más o menos identificado pero no se puede negar el desarrollo y evolución que estos personajes viven cada mes. Es innegable que esta “evolución” no es en detrimento de las historias sino del marketing que acarrea la publicación de dichos personajes en una industria como la del cómic y todo lo que genera, pero aún así, cuando llegan tiempos como los de hoy día en los que DC está pletórica con series muy bien escritas como Flash, Green Lantern o Teen Titans, entre muchas otras, hay que pensar que la editorial se ha volcado, no sólo en actualizar a sus héroes de toda la vida, sino en actualizarlos con un mínimo de cara y ojos, es decir, de hacerlo con gente que sabe escribir. He ahí Identity Crisis, un ejemplo perfecto de un cómic bien escrito que, por regla general, no ha gustado porque eliminaba la inocencia de estos héroes. Todo esto no es más que el discurrir de los tiempos y cuando se imponga otro estilo, los héroes DC se adaptarán a él porque es lo que han hecho desde que nacieron. El estilo que Cooke venera, el de los años cincuenta, no era el estilo original de estos héroes. Batman y Superman mataban en sus primeras historias. Por respeto a esas obras, como predica Cooke, ¿hemos de hacer que Batman y Superman maten ahora? Yo diría que no porque el concepto de héroe ya no es el mismo, al igual que en los años cincuenta era otro distinto al de hoy día.
Esto no invalida que obras como New Frontier sobresalgan de entre el resto como grandes cómics, y sin duda alguna se puede decir que éste es el mejor que sacó DC el año pasado, pero una cosa no quita la otra. Que este tipo de historias muestren a los héroes tal como eran entonces no significa que los de ahora no lo sean, a su manera y de acuerdo con los valores del siglo XXI, algo que entristece a Cooke tal como explica a continuación: New Frontier trata sobre los viejos ideales de la heroicidad. Si un grupo de gente tuviera la oportunidad y el poder para cambiar las cosas, lo harían por un bien mayor, no para manipular las cosas. Creer que como en el mundo apenas se ve este tipo de gente y que por eso algo así ya no puede existir es una manera horrible de pensar. No sé si estos personajes fueron creados para que el mundo creyera en su existencia, pero sí sé que son arquetipos míticos crearon para dar a los niños una moraleja buena sobre la vida en la que creer cuando sean adultos. Por ridículo que esto pueda sonar, lo del bien contra el mal, estas historias animaban a hacer lo correcto. Los héroes no luchaban por provecho personal. Lo hacían por la justicia y porque eso era lo correcto. No tenían que irse a buscar motivaciones complejas: ya tenían un sentido innato por la justicia. Para mucha gente, esta idea del puro altruismo es algo ridículo y estúpido. Piensan que si alguien se portara así en el mundo real, lo apalearían. Eso es algo muy triste.
Sí que lo es pero no por ello deja de ser cierto. No se pueden hacer historias inscritas en los tiempos que corren obviando lo que la gente de ese tiempo cree acerca de los héroes. Hay que mostrar a los héroes adaptados a cada época y eso es algo que DC y Marvel consiguen con éxito. Dejando aparte que una historia guste más a unos y menos a otros, lo importante es que estos personajes siguen siendo héroes de acuerdo a cada contexto, algo que más que disminuir la grandeza de estos personajes, la amplía porque da igual en qué período histórico se publiquen sus historias: ellos siempre son los héroes. New Frontier relata así, de manera magistral, el cambio de guardia entre los viejos héroes de la Edad de Oro y los nuevos de la Edad de Plata, enfatizando esa adaptación a la que se tienen que someter. Hal Jordan y Barry Allen adaptan los conceptos de Green Lantern y Flash para una generación a la que Alan Scott y Jay Garrick ya no les dice nada. La JLA toma el puesto de la JSA y todos juntos hoy día recuerdan en sus historias la importancia que les supuso traspasar aquella nueva frontera que se abrió ante ellos en 1956, donde siguen instalados hoy día y seguirán durante muchos años más, sobreviviéndonos a todos y reafirmando lo que nunca han dejado de ser: los héroes más grandes del mundo.

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