Travesía por al Laberinto

>> sábado, 24 de diciembre de 2011

 -COMPLETA-
Status: 12/12
Tamaño:124Mb
Idioma: Español
Guion: Eduardo Mazzitelli
Dibujo:Enrrque Alcatena
Traducción y maquetacion:Woodiana Group

Un poeta sin inspiración llamado Percival es arrastrado por el Oberon que tiene la misión de regar la fértil imaginación sus creadores, al Laberinto fundamental, donde confluyen los ríos del tiempo, la realidad y la ficción.


EL DATO: Travesía por el laberinto es una alucinante historia que nos muestra un apasionante recorrido por el proceso creativo, y una envolvente reflexión sobre la condición humana. La búsqueda de la Felicidad, el Equilibrio o la Identidad.
Escrita por Eduardo Mazzitelli y dibujada por Enrique Alcatena quienes ya nos han asombrado con historietas como Acero Líquido y Metallum Terra.
Fue publicada en el año 1991 dentro de la revista argentina Skorpio en formato de capítulos autoconclusivos de 12 capítulos de 14 páginas cada uno y hace poquito el grupo Wallsen la re-publico en un económico tomo de gran calidad a solo 65 pesos , si podes Cómpratela.
Aquí les dejamos los escaneos de las páginas de la cada día más añorada revista Skorpio, para que se pierdan en el laberinto fundamental de Quique Alcatena y Eduardo Mazzitelli.

Alcatena da cátedra desbordando imaginación 
haciendo de cada página una obra de arte.


Cuentos para noches tormentosas
Por Nino Ortea [www.tebeosfera.com]
Nos encontramos ante una novela gráfica que aúna como pocas su valía literaria y artística. Aun ahora, me resulta difícil decidir qué parte pone el cascabel a la otra. Pues si las ideas, reflexiones y situaciones creadas por Mazzitelli son fascinantes, la plasmación gráfica de Alcatena resulta cautivadora. Hasta el punto de que texto y dibujos combinan perfectamente en la realidad de la historieta, pero uno podría hacerlo perfectamente en el mundo literario, y el otro en el universo de la ilustración. Ambos autores, logran que sus improntas recorran juntas el laberinto creativo sin que una busque dejar atrás a la otra.
Shakespeare, Cervantes o Borges, se dan la mano con Dalí, El Bosco o Courvert.
Su planteamiento inicial no es innovador: Un poeta sin inspiración es arrastrado por el Oberon creado por Shakespeare al Laberinto fundamental, donde confluyen los ríos del tiempo, la realidad y la ficción para regar la fértil imaginación de los creadores.
Ya Hugo Pratt en su Sueño de una mañana de invierno, presentaba a Oberon, junto a otros personajes shakesperianos pidiendo ayuda a Corto Maltés para que los defendiera de la Alemania akaiserada de La Primera Guerra Mundial. Neil Gaiman y Charles Vess, en su relato para The Sandman: A Midsummer Night's Dream, lucían a la compañía de teatro del bardo representando la obra homónima frente a una audiencia compuesta por los personajes que la protagonizan.
¿Plagio? ¿Copia? ¿Imitación?... No, simplemente Arte en vida que baila la música del azar. No en vano las musas que nadan en las aguas del Parnaso bañan con su sonrisa a todo creador que se zambulle en ellas. ¿O acaso no es el mismo concepto de obsesión amorosa el que sufre Otelo por Desdémona, que el que encanta a Quijote por Dulcinea? ¿Se copiaron Shakespeare y Cervantes, o simplemente tomaron la misma bifurcación en el laberinto creativo? Además, si El Bardo se inspiró en un relato de Cinthio… ¿en quién se inspiró El Manco?
No importa, la inspiración está en la vida. El arte es vivir o soñar que vives, o, como pone Mazzitelli en boca de uno de sus personajes: «¿Acaso vas a escribir sobre la vida si no vives?»

El metodo Mazzitelli
Por Eduardo Mazzitelli [www.comiqueando.com.ar]
El primer guión que entregué en Columba tenía unos 60 cuadros (más de la mitad eran mudos) y me llevó unas 2 horas escribirlo. Era una sátira policial sobre un detective privado corrupto y fracasado que encontraba en la calle a un indio dotado de una fuerza extraordinaria, al que trataba de usar para su beneficio. Se llamaba "Stone-head", o algo así, y lo rechazaron porque no respondía a su estilo editorial, pero causó buena impresión. Demoré 10 días en hacer el segundo, tenía 4 líneas de texto por cuadro y respondía al estilo de Columba; pero ni lo aceptaron ni gustó.
Nunca, desde ese accidentado comienzo, he encontrado un método de trabajo que me asegurara alguna certidumbre sobre el resultado final. Esto es una incomodidad, si se trata de cumplir con una producción regular, pero obliga a trabajar sobre cada guión como si fuera único. Lo importante es tener una buena historia. Una historia realmente buena se escribe sóla, porque la propia lógica del relato va llevando a cada escena siguiente hasta concluir en la única resolución posible. Encontrar una buena historia en la propia inspiración y reconocerla ya es un trabajo, pero si no se encuentra habrá que "armar" una, sumando elementos que encajen de manera más o menos natural, como en un rompecabezas.
La computadora es un invento maravilloso para un escritor. Los guiones que escribía con máquina estaban llenos de tachaduras y el papelero solía inundarse con páginas que decidía reescribir. Los procesadores de texto no sólo permiten infinitas correcciones antes de imprimir, sino que admiten organizar el trabajo de la forma más desordenada que pueda imaginarse. A veces escribo solamente los textos de cada cuadro (o los diálogos, o las indicaciones para el dibujante) y después agrego los demás elementos. Puedo comenzar por escribir una escena intermedia, si el resto de la historia depende de ella, y hasta guardar escenas que descarto de un guión con alguna posibilidad de insertarlas en otro.
Lo ideal, es conocer al dibujante para quien se está realizando el trabajo. El guionista tiene el privilegio de elegir las ambientaciones o géneros en los que se siente más cómodo y así obligar al dibujante a sacrificar sus propias preferencias, por eso es importante conocerlas. El guión de historietas es un trabajo incompleto que debe terminar el dibujante. Y cuanto mejor sintonía se logre con él, el resultado final puede acercarse más a ser una unidad homogénea y equilibrada. Pero no siempre es posible hablar con los dibujantes y aún saber quien será el destinatario del trabajo. La crisis editorial en la Argentina nos dejó cada vez menos lugares y ocasiones de encuentros y la comodidad tecnológica de enviar el trabajo desde casa, por e-mail, favorece aún más el vicio de incomunicarse.
Actualmente mi trabajo se concentra en la editorial Eura, de Italia. El mecanismo es simple: enviar síntesis de las posibles historias para que sean aprobadas. Aunque no me lo exigen, trato de que mis síntesis sean muy detalladas, incluyendo partes de diálogo, para que quien las lea no tenga dudas sobre cómo serán resueltas algunas situaciones que puede plantear la historia. No es un mal sistema. El índice de aceptación es alto y las historias aprobadas representan en sí mismas una buena parte del trabajo adelantado.
En realidad, hace años que dejé de buscar un método que me simplifique la producción. Podría ser peligroso, podría incluso hacer del trabajo algo demasiado previsible, aburrido y rutinario. Reflexionando a manera de conclusión, creo entender la razón por la cual ningún método de producción puede ser bueno. Aún más, cualquier método se vuelve peor cuanto más eficiente sea. Nada debería convocar más a la creatividad que el pánico frente a la página en blanco. La aventura (si me permiten la exageración del término) es superar cada vez una prueba distinta, partir de lo insólito para internarse en lo desconocido. El trabajo sistematizado puede dejarse para los días menos inspirados. Algún beneficio habrá que reconocerle, también, al método. Es más previsible, cómodo, seguro y controlado. Como la rutina. 

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