Sargento Rock: Between Hell a hard Place

>> miércoles, 15 de agosto de 2012

-COMPLETO-
Status: 1/1
Tamaño: 46,3 Mb
Idioma: español
Guion: Brian Azzarello
Dibujo: Joe Kubert
Traducción y maquetacion: Jotace DT[C.R.G]

En 1944, cuando los aliados se abrían paso difícilmente para llegar a Alemania y darle fin al conflicto el Sargento Rock y su compañía con pocos hombres y sin la ayuda de la infantería o la fuerza aérea, avanzan hacia Hurtgen pese a la incesante lluvia de la artillería Alemana. Ahora el Sargento Rock y sus soldados se encuentran entre el infierno y la tierra, entre la espada y la pared.

EL DATO: Una novela grafica en homenaje al recientemente fallecido Joe Kubert, un genio forjador del 9no arte al igual que otros como Jack Kirby, Will Eisner y Gene Colan, que paso oficio a sus dos hijos que descocieron el cosmos mutante con los hombres X de marvel.
Aquí retoma después de muchos años uno de sus personajes más emblemáticos, el Sargento Rock tipo duro de esos comics de Guerra de DC, pero esta vez lo vemos despachar Nazis en el sello vértigo con una historia escrita por Azzarello, el genio detrás de 100 Balas.
Que lo disfruten y aunque un grosso más se nos fue recordemos que la carne muere y el arte vive para siempre.

Rock en la última misión

 Las Azañas belicas del Sargento Rock
Extraido de: thelonefreaker.blogspot.com.ar
El sargento Rock es posiblemente el personaje de cómic bélico más popular de la editorial DC. Creado por el dibujante Joe Kubert en los años siguientes al final de la Segunda Guerra Mundial, escenario en que transcurren sus peripecias, aparece por ver primera en el cómic Out Army at War, en 1959, pero a raíz de la tremenda popularidad que alcanza el aguerrido suboficial en sus páginas, el título pasa a denominarse Sgt. Rock, cosa que no sucede empero hasta 1977.
Rock se desenvuelve fundamentalmente en el frente europeo en los últimos años del conflicto, y sus innatas dotes de mando, sagacidad y en ocasiones ruda implacabilidad le lleva a dirigir su propia unidad, la Compañía Easy, compuesta por hombres de naturaleza dispar, pero que en plena acción se convierten en un conjunto homogéneo, eficaz y bien compenetrado. Dichos valores les permiten tomar parte activa en las más importantes acciones de guerra que se llevaron a cabo en aquella zona.
Kubert, amén de ser el creador gráfico del personaje, es el dibujante más emblemático del mismo, y port tanto es difícil asimilar al curtido sargento sin los rasgos que le imbuyó el artista. Tanto es así, que en 2003 DC procede a lanzar un a priori ambicioso proyecto de revival del héroe a través de la línea Vértigo, y para ello recurre de nuevo al carismático dibujante y "padre" de Rock, ahora en colaboración de Brian Azzarello (100 Balas) en el apartado narrativo. La conjunción de ambos autores da lugar a la obra "Sargento Rock: entre el infierno y algo peor", la que debía ser primera historia de varias que habrían de haberse incluido en un título regular dedicado al sargento dentro de la línea adulta de DC, pero que al final, por motivos sólo conocidos en los entresijos de la editorial, tan sólo quedó en la que nos ocupa.
Así, Azzarello aparca su peculiar y actual estilo narrativo para retroceder sesenta años en el pasado con el fin de traernos una historia de guerra de corte clásico, pero indudablemente influenciada por recientes -y más destacadas- tentativas, sobre todo en el campo cinematográfico y televisivo, que, en el momento de la publicación de esta novela gráfica, se habían encargado de recuperar el más sanguinario conflicto del siglo XX, como Salvar al soldado Ryan y Band of Brothers respectivamente. El cómic de Azzarello y Kubert bebe indudablemente de estas fuentes, y no se preocupa en ocultarlo, sino más bien al contrario; del mismo modo que las producciones mencionadas desgajaban lógica e implacablemente el supuesto tono heroico y épico de la guerra, centrándose en la crueldad y barbarie inherentes en la misma, pero también concediendo importancia al compañerismo, al respeto y a la necesidad de seguir sintiéndose humano en un entorno por completo deshumanizado, "Sargento Rock: entre el infierno..." pretende transmitir asímismo todo esto en sus páginas. El hecho de que el personaje y su entorno fueran trasladados de la línea convencional de DC a la de Vértigo no fue algo hecho al azar; en el sello menos comercial de la editorial es posible plasmar sin tantos remilgos los elementos que una historia como esta indudablemente necesita: realismo, crudeza, muerte y sobre todo, unos personajes de carne y hueso, con sus indiscutibles virtudes pero igualmente con sus ineludibles y numerosos defectos.
El hilo central de la historia arranca en una de las incursiones de Rock y sus hombres en su avance inexorable hacia el corazón de una prácticamente derrotada Alemania. Tras una violenta escaramuza con una avanzada nazi, logran capturar a cuatro de sus oficiales. Sin embargo, en el regreso a su base, nuevos enemigos les pondrán las cosas difíciles. Al final del intenso y breve enfrentamiento, el sargento descubre que los oficiales alemanes han resultado muertos. Todo parece lógico en un principio si no fuera porque falta uno de ellos y el resto no ha caído víctima del intercambio de disparos, sino que han sido acribillados a quemarropa. El hecho de que también falten miembros de la Easy no hace pensar nada bueno entre los componentes de la compañía y en el mismo sargento, que empiezan a sospechar entre ellos sobre la autoría de los misteriosos asesinatos. Rock se propondrá descubrir lo sucedido aunque lo que averigüe suponga alguna sorpresa desagradable para él y para la frágil camaradería que sostiene a los agotados soldados.
Azzarello es capaz de crear al principio la atmósfera adecuada que precisa una historia de estas características, y las influencias (ya mencionadas) que esta sin duda desprende realizan hábilmente su parte correspondiente, dotando de interés y atractivo a la trama y enriqueciéndola. Sin embargo, el relato se deslavaza en su conclusión; el guionista parece incapaz de resolver con eficacia todo lo estructurado al inicio y se pierde inevitablemente en un clímax del todo surrealista, manejado con suma torpeza y que lo manido de su supuesto mensaje no lo hace por ello menos extraño: el ensalzamiento a la belleza y a la armonía en medio del caos y la destrucción reinante, esgrimido además por el personaje menos adecuado para hacerlo y que por tanto es difícil de sostener con cierta coherencia.
Esta pobreza argumental en la resolución, tanto más desilusionante cuanto que proviene de un guionista con el talento de Azzarello, y que perjudica lógicamente el conjunto de la historia, se ve atenuada por suerte con el espléndido trabajo artístico de Joe Kubert. El veterano dibujante manifiesta poseer aún, a pesar del paso inevitable de los años, el trazo enérgico necesario para un trabajo de estas características... Incluso me atrevería a decir que este álbum supone la excusa perfecta para que Kubert nos conceda el que puede ser último tributo a su duro personaje, y es que el dibujante asume casi unilateralmente el protagonismo en la obra; su dominio indiscutible en la narración gráfica permiten al lector sumergirse por completo en los momentos más álgidos e intensos de la historia, llegando este incluso a "oír" los disparos y los gritos de los soldados mientras estos luchan por su vida, como si de una película real se tratara. La ausencia total de diálogos en los combates que se suceden en el libro acentúan si cabe aún más el talento del creador de "Tor" a la hora de componer unas escenas con tanta fuerza y dramatismo, demostrando por qué es una leyenda viva en el panorama comiquero estadounidense.
"Entre el infierno y algo peor" nos deja con una positiva impresión, pero sólo a medias. La labor de Joe Kubert, digna de elogio (cuando dibujó este cómic ya contaba con 77 años) , no es suficiente para que este álbum se convierta en una lectura imprescindible; si bien el dibujante se halla con comodidad -y algo más- en un género por otra parte familiar para él, da la sensación en cambio de que Azzarello no es capaz de ubicarse del mismo eficaz modo que Kubert en la obra, limitándose a pergeñar un ambiguo relato con tintes estrambóticos en su final para alejarse quizás de las notorias influencias presentes durante todo él. A pesar de su intención, no consigue que la obra sea original (difícil que lo sea a tenor del género a tratar), sino que culmina en un extraño relato bélico que posiblemente hubiera funcionado mejor -¿por qué no?- con algo más de convencionalismo, y esto precisamente (y no es una crítica) no es común en el trabajo de Azzarello. 


Joe Kubert muere a los 85 años
Extraido de: http://ocio.elnortedecastilla.es
Según ha confirmado David Kubert, hijo del dibujante, el creador de personajes de dibujos como Tarzán, Sgt. Rock y Tor ha fallecido a los 85 años de edad. La noticia de la muerte de Joe Kubert ha sido recogida por varios medios de comunicación estadounidenses, algunos incluso le han rendido tributo a su obra y figura, y en España se ha hecho eco del suceso 'RTVE.es'.
La última vez que pudo verse a Joe Kubert en España fue en marzo de 2010. El dibujante participó como invitado en el XV Salón Internacional del Cómic de Granada. Hoy se ha conocido la noticia de su fallecimiento a los 85 años de edad, un suceso que su hijo David confirmó al medio de comunicación 'Star Ledger', sin explicar cuáles han sido las causas del deceso.
Joe Kubert nació el 18 de septiembre de 1926 en Polonia, aunque cuando era un niño emigró a Nueva York. A partir de los 11 años, comenzó a hacer sus pinitos como dibujante en MLJ Studios. Pronto, artistas como Charles Biro, Mort Meskin y Bob Montana le ofrecieron su tutela, y a los 12 años Kubert ya publicaba en el cómic Archie.
En los años 40, Kubert fue contratado por DC Comics, donde de forma eventual comenzó a desarrollar el personaja de Hawkman. Una década después, las manos de este dibujante comenzaron a dar forma a Sgt. Rock y sus aventuras durante la Segunda Guerra Mundial, y también dio luz al personaje de Tor.
Pero Joe Kubert tenía intención de dar a conocer sus técnicas a los dibujantes más jóvenes, y así, en 1976, fundó la Escuela Kubert, centrada en las artes y la ilustración comercial. De ella han surgido artistas que hoy son los más famosos dentro del mundo del cómic: Amanda Conner, Stephen Bissette, Alex Maleev, Shane Davis y Rags Morales.
Como polaco de origen que era, la Segunda Guerra Mundial marcó la forma de vida de Kubert, quien publicó en 2003 la novela gráfica 'Yossel 19 de abril, 1943', que relata la historia de un joven artista judío en un gueto de Varsovia. Este relato refleja lo que podía haber sido la vida de este dibujante si no se hubiera exiliado a Estados Unidos.
A lo largo de su carrera, Kubert acumuló numerosos reconocimientos como los premios Harvey y Eisner, que también han sido concedidos a míticos autores como Robert Crumb, Charles M. Schulz, Hergé o Uderzo y Goscinny.
Y según las últimas noticias, al parecer DC Comics pretende publicar la antología 'Joe Kubert Presents', con el personaje de Hawkman, escrita e ilustrada por Kubert y otros colaboradores.

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