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miércoles, 25 de junio de 2014

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Clementine es una adolescente sin problemas. Llega del campo para integrarse en un instituto en el que se siente a gusto. Un día se cruza en la calle con una pareja de chicas. Una lleva el pelo teñido de azul, y le sonríe, mientras Clementine baja la vista. A partir de este preciso momento todo va a cambiar para ella.


Una de las sorpresas que me llevé hace poco, fue descubrir que una de las películas que más impactó el año pasado, La vida de Adèle, resultó estar basada en uno de los  comics más emotivos que leí. En las casi tres horas que dura la película, muestra con mucha valentía cómo el amor entre ellas les cambia la vida a las protagonistas, yendo mucho más allá en el aspecto humano. No les voy a contar mucho más, sin embargo al final queda como una sensación de que nos dejaron algo afuera, en especial por su final abierto.  En el cómic esto no pasa, la historia es redonda y no deja cabos sueltos.
Las primeras páginas del cómic están cargadas de melancolía. Emma va a casa de Clementine, que sabemos desde el principio que está muerta, para cumplir su último deseo, leer sus diarios privados. Allí, donde no la recibieron, ni la terminaron de aceptar, va descubriendo en esos diarios donde abre su alma, con que intensidad le cambió su vida. Las líneas de estos cuadernos en los cuadros de diálogo son muy dulces y honestas.
Junto a Emma, descubrimos que Clemenentine fue una adolescente sin problemas que comenzaba un noviazgo con Thomas, no sin ciertas dudas típicas de la edad.  Las cosas cambian en el momento en el que le llama la atención el pelo azul de Emma cuando se la cruzó por la calle. Comienza a tener dudas sobre su sexualidad a medida que la imagen de Emma va tomando fuerza y erotismo en sus sueños. Es algo que le da miedo, pero a la vez la fascina por lo que de a poco deja de reprimirlos. Después de un malentendido con una compañera, Clementine se siente más confundida todavía, incluso dolida. Valentin, la lleva a bares gays para ayudarla a aclarar las ideas. A pesar de que se siente incómoda, el entorno le causa curiosidad. Ve como la forma en la que actúan, como son, pero algo le llama la atención, una chica con el pelo teñido de azul, Emma con su novia. Es tal el sobresalto que tiene al verla, que va a tomar unos tragos sin esperar que se le acerque para invitarle una bebida.
La historia no sigue como una historia de amor típica. Está ambientada en una época en la que la homosexualidad aún era penalizada por la sociedad francesa. A Clementine le cuesta enfrentarse a esto, en muchas ocasiones está dividida entre lo que siente, que es muy intenso, e intentar actuar como pretenden de ella. Se contradice, se equivoca y sufre por eso. Emma se siente culpable por arrastrarla a eso, e intenta reprimir eso que siente.
La parte emotiva se torna mucho más intensa cuando Emma va descubriendo en los diarios sobre esos sentimientos de Clementine. Cuando el cómic vuelve a esa línea de tiempo nos hace recordar lo inevitable, en especial cuando Emma sufre.
Al igual que la película, tiene su carga erótica importante. Aquí es muchísimo más sutil y elegante. No está limitando la línea del porno, sino que juega con las sutilezas para ser expresión de amor con la que todas las dudas de Clementine se cierran.
Desde hacía tiempo que no leía un cómic que me guste tanto. Es más que una historia de amor, es de esas obras de autor cargadas de dramatismo humano que logran emocionar con fuerza y trascienden barreras. No por nada ha conseguido su lugar en el noveno arte.
Los dibujos de Julie Maroh tienen un estilo bastante particular dentro de una línea mayormente limpia. Sus rostros y cuerpos tienen un aire un tanto élfico: Ojos grandes, caras alargadas, etc. No molesta, llama la atención. A veces falla un poco a nivel técnico en las expresiones y en algunas secuencias de acción. Sin embargo hay tres cosas en el estilo de este álbum que logra darle la magia necesaria: Sabe utilizar muy bien los tiempos de la historieta, por lo que la narrativa fluye con mucha elegancia. Logra componer locaciones con un grado interesante de minimalismo. Por último, la mayoría del cómic está en tonalidades de sepia y grises. El color azul con mucha clase, rompe esa tónica resaltando elementos claves en la historia, como el pelo de Emma, los diarios de Clementine, incluso estados de ánimo. Esto logra un muy buen efecto artístico que no resalta de manera chillona como en Sin City, sino que logra estar acorde.
Amante del noveno arte. Disfruta compartiendo y difundiendo lo que sea del tema, aunque a veces sus cómics sufran maltratos físicos  Creador de mundos y cronista de vidas, Periodista cultural y comunicador en proceso. Crítico de cine, series, cómics, música y libros.Vive  arriba de Mogo en el sector espacial 2261.Encuéntralo también en: Paginas De Oa
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